¡Hola a todos! ¿Cómo están? Yo estoy
feliz de que poco a poco ya me estoy poniendo al corriente con el blog y de que
mi lap se está portando bien –creo que ya me ahorré la ida al técnico, aunque
no debería cantar victoria tan pronto…–. En fin, los dejo con la reseña, la
cual no quería que quedara tan larga, pero esto se salió de control, y eso que
metí tijera. ¡Comencemos!

Segundas oportunidades (Landline, 2014) de Rainbow Rowell nos
presenta a Georgie McCool, una mujer enfrascada en su trabajo y cuyo matrimonio
está en decadencia, pero es su decisión de pasar las vacaciones de Navidad
trabajando, en vez de ir a pasar las fiestas con la familia de su esposo, lo
que supone el momento decisivo en su relación con Neal, pues este se va con las
niñas a casa de su madre y la deja sola en Los Ángeles. A partir de este
momento, Georgie no podrá concentrarse en su trabajo, menos aún cuando su madre
y su hermana la tratan con lástima porque su esposo la ha abandonado, aunque
Georgie no deja de repetir que Neal sólo se fue a visitar a su madre y que
entre ellos todo está bien, pero ¿lo está? Las cosas ya llevaban mal por mucho
tiempo, pero ¿será que este es el final? ¿Neal por fin se hartó de ella e irse
es su forma de comunicarle que lo suyo terminó? Sin Neal y las niñas en casa,
Georgie se queda con su mamá, en su viejo cuarto, con su antiguo teléfono
amarillo, el cual parece romper las barreras del tiempo y contactarla con el
Neal del pasado, ¿será esta su oportunidad de arreglar todo?